Café y silencio


Nunca es difícil entender el amanecer
café y pan tostado
 los jóvenes seguían durmiendo
preferí andar a hurtadillas por los pasillos
evitando el ruido molesto que pudiese crear en ellos

El reloj, siempre las seis
semblantes pálidos y carreras apresuradas
Siempre encontramos la forma de huir de esa hora
ahí donde nos encontramos a nosotros mismos

tomaste la vida
 la hiciste tuya por los desagües del fregadero
y aun con miedo
 la dejaste inamovible
alterada y frugal

Bastaría una mirada a nuestro café para entender
la razón de aquel adiós

bebimos juntos y nos hicimos uno mismo
la distancia nos hizo dos
 la ignorancia nos hizo tres

me tomaste con  cariño
 me llevaste en tu espalda
soportaste el frió, la amargura
solo en aquellos confines
la saciedad pudo mas allá
por ello
 no hablé mas

bastaría observar el café para darse cuenta
así como el día muere
 nosotros también nos acabamos.





La vida pasa.

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