Visión
En el atareado sendero de la vida, se me ha enseñado a caminar a paso firme, aliviando penas y siguiendo otras cuantas hasta encontrar el racimo en flor de donde comienza la luz de la ausencia.
A mi ser de ayer le enseño a arder y ser fugaz; en el presente, soy un merodeador de historias inaceptables y poco confiables, porque los misterios traen esperanza a la tierra y calman los dolores que surgen al unisono de las situaciones y los problemas.
Agradezco a mis grandes influencias, y observo las huellas perecederas de un tímpano que se secó, dando paso al silencio que por una ola, perdió la paz.
Es hora de dejar ir...
El aspigo lamento de una madre buscando a sus crías y el hojez rostro de la decadencia, motivados por el fruñir del valle donde nacen los sueños y comienza mi alma.
Hoy observo al cielo y nos veo a todos.


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